"La solución es siempre mirar con otros ojos: los ojos esperanzadores del agradecimiento."
Desde Dios todo tiene solución. Pero debemos DEJARNOS AYUDAR. ¿Cómo? Siendo agradecidos, viviir como en una "alabanza permanente". Sólo así nos desencentramos de nosotros mismos (en la forma egolátrica) y salimos al encuentro del Otro en el otro. Al salir del propio yo, descubrimos que existe alguien más que nosotros. No podemos ser agradecidos y vivir quejandonos. Una de dos. Vivir es pasar por la vida con un corazón agradecido, tal vez esa es una de la grandes enseñanzas de nuestros hermanos mayores en la fe: los santos.
Y, como siempre, la solución contra la queja es LA HUMLIDAD. Ser humildes es vivir una sana autoestima. Nos hace ver los positivo en nosotros y en los otros. Ser agradecidos es la sanación a nuestras quejas y lamentos.
Se trata de un estilod e vida evangélico. Viven agradeciendo los que son felices. Se disfruta de todo, de las cosas pequeñas. Viven y siembran el amor a su paso.
Todo tiene "solución" en el Amor de Dios. Olvidemos los narcisismos que nos hacen no enterarnos de nada de lo que importa... por ejemplo: puedo vivir quejandome porque estoy enferma... y me olvido de agradecer que estoy viva! Realmente la queja nos nubla la visión. Pues "si tu ojo esta sano, todo el resto estará sano también..." ¿Cómo estamos viendo? ¿Con qué corazón? Es tarea diaria ir discerniendo lo que realmente vale en la vida. 





