viernes, 14 de octubre de 2011

Adolescentes permanentes

"Exigirlo todo, sin esforzarse nada, sin querer responsabilidades, es una actitud adolescente"

Creo que vivimos en un mundo en el que todos queremos hacer lo que queramos, lo que se nos viene en gana, pero sin que nos exijan responsabilidades...  son pocos los que están dispuestos a enfrentarse a la cruda realidad de su vida. Por eso exite tanta disociación entre lo que se vive y lo que se dice, entre fe y vida. La poquísima coherencia entre lo que decimos creer y lo que practicamos.
Es como vivir una adolescencia crónica, permanente (sin menos valorar la hermosa edad de la adolescencia como etapa transitoria en la vida). Muy pocos viven su vida desde sus convicciones profundas, muchas veces simplemente porque no se conocen!
Es necesario volver a una vida profunda y coherentemente humana, llena de deseos de vivir lo que son nuestros valores más profundos; la armonía entre lo que pensamos y vivimos, porque como dice la frase tan conocida: " si no vivimos como pensamos, tenemos el peligro de terminar pensando como vivimos".
La vida cristiana se fundamenta en una base humana. Esta es la base de una vida cristiana coherente. 
El corazon adolescente parece ser el corazón de muchos en el mundo y en la Iglesia: son una queja continua, pero nunca "sudan la camiseta". No quieren responsabilidades y compromisos, no quieren ceder ni "perder". 
¿Cuándo vamos a empezar a madurar?



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