"Enfrentarse a uno mismo con su propia personalidad y debilidades, es acertar en el camino de la madurez."
Muchas veces, nos pasamos la vida quejandonos de todo. Ni somos felices ni hacemos felices a los demás... nos quejamos de Dios, de la Iglesia, de la comunidad, de la familia, de la enfermedad, del trabajo, del cónyuge,... de nosotros mismos! pasamos entretenidos en quejarnos en vez de adentrarnos en nuestra morada interior donde reside la verdadera alegría.
LA QUEJA CONTINUA ES MUESTRA PALPABLE DE INMADUREZ...
Nos convertimos en queja porque no queremos enfrentarnos con nuestra verdad, con la Verdad. Tenemos que "coger el toro por los cuernos" y saber que NADIE tiene la culpa de lo que me pasa, yo soy responsable de lo que me pasa (responsabilidad viene de la palabra responder). Yo soy capaz y libre de responder ante lo que otros hacen o dejan de hacer.
El punto es no caer en la culpabilidad (ni echar la culpa a otros ni auto-culpabilizarme) pues eso nos lleva a la autodestrucción (depresiones, baja estima, angustia, hundimiento, amargura, etc.)
YO NO SOY CULPABLE, SINO RESPONSABLE! (son terminos muy distintos)
La responsabilidad me hace encontrame con la verdad, y "la verdad nos hace libres"... Vivir en la verdad es "el gozo de apostar por la libertad del corazón."
Quejarse es muy humano, pero ya INSTALARSE EN LA QUEJA, NOS DESHUMANIZA. porque nos vuelve duros y rígidos y no nos permite ser empáticos ni compresivos con los demás ni con nosotros mismos.

Excelente!!!
ResponderEliminarDe mi experiencia personal, creo que aveces el no tomar responsabilidad está demasiado ligado al miedo de equivocarnos, mientras que cuando nos quejamos parece que estamos justificados en nuestra inconformidad... es en serio un paso complicaso ascender de la queja a la responsabilidad, sin embargo es un paso necesario para crecer en espíritu y vivir en paz con uno mismo y con quienes nos rodean.
ResponderEliminarSaludos :)
Gracias por tu aporte! Estoy muy de acuerdo con tu opinión!
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